CASA 110 (fragmento)

V

Ya habían pasado dos semanas desde que descubrieran el cuerpo, la noticia había corrido como reguero de pólvora por todo el país, incluso, lo había mencionado la CNN. La madre de Laura, la llamó alterada. Le costó trabajo convencerla de que todo estaba bien, cuando en realidad, ella sabía que nada de eso era cierto.

Gutiérrez los había citado de nuevo en la comisaría, Alejandro se tomó esto muy en serio, sabía que el policía no dejaría las cosas como estaban. Sabía que trataría de sonsacarles más información, por lo que decidió que sería buena idea mostrarle los documentos que había descubierto, sin mencionar por supuesto, las apariciones y los sueños. Convenció a Laura de que no dijera mucho, que lo dejara a él tomar las riendas del asunto, después de todo, fue él quien había descubierto esos documentos.

Julio Gutiérrez, encendió un cigarrillo sin molestarse siquiera en preguntar primero. Cruzó sus piernas y les echó una ojeada a Laura Brown y Alejandro Quesada, dos personas que sufrían de un clásico caso de enfermedad de amor. Cada vez que se miraban a los ojos, Gutiérrez casi podía leer AMOR impreso en sus rostros. El único problema pensó, es que estos dos no se habían decidido a dar rienda suelta a sus sentimientos.

Gutiérrez, se encontraba sentado detrás de su escritorio, con el codo izquierdo apoyado sobre el mueble y la barbilla descansando sobre su mano izquierda, con la derecha sostenía el humeante cigarrillo. Desde esa posición los observó detenidamente sopesando varias posibilidades, ninguna de las cuales terminaba por convencerlo.

_Una pieza está fuera de lugar y está jodiendo todo el rompecabezas_ dijo al fin.

Laura y Alejandro se miraron algo aturdidos.

 Gutiérrez, supo de inmediato que había una complicidad entre ellos, lo que no sabía con exactitud, era que estaban escondiendo. Había algo allí, estaba seguro de ello. Algo que no le estaban diciendo. Se concentró en unos documentos que tenía sobre su escritorio, pasó las páginas tomándose su tiempo, esperando que ellos se pusieran un poco nerviosos. Lo cual no ocurrió con ninguno de ellos. Lo sorprendió la actitud de la psicóloga, podía permanecer inmóvil, inalterable, sin mostrar signos de inquietud. Laura se estaba conteniendo, tal y como Alejandro le había enseñado.

_Veamos_ dijo el comandante sacudiendo sus manos disgustado en cuanto estuvo seguro de que ninguno de los dos iba a hablar.

Alejandro y Laura lo miraron atentamente.

_Ya que ustedes no quieren hablar, seré el primero en hacerlo. El informe está listo_ dijo sacando un folder de uno de sus cajones. _ Del cadáver de quien en vida fuera Linda Williams_ agregó.

Laura y Alejandro se miraron algo conmocionados.

_Creíamos que les sería imposible determinar la identidad del cadáver_ dijo Alejandro incrédulo.

_Tuvimos suerte al hacer los análisis, llegaron a la conclusión de que el cuerpo pertenecía a una mujer, mediante la determinación sexual por inspección del cráneo y la mandíbula, al igual que por inspección de la cintura pélvica. Es allí donde descubrimos que la mujer estuvo embarazada al menos una vez.

Laura y Alejandro se miraron muy sorprendidos, no podían creer lo que oían ya que ese dato no figuraba en los archivos.

_La mujer era una adulta joven, tenía entre 21 y 30 años, según la secuencia de erupción dentaria, y más concretamente según los cambios en la sínfisis púbica, estaba en la fase 4, es decir podría haber tenido entre 27 y 30 años cuando murió_ agregó el comandante con aire experto y profesional, antes de darle una calada a su cigarrillo.

_Todo esto es muy interesante, pero ¿cómo determinaron quién era? _ preguntó Laura ansiosa por saber los detalles.

Antes de volver a hablar, el policía exhaló el humo contenido en sus pulmones lentamente.

_El cadáver estaba levemente momificado, los órganos internos estaban deteriorados, pero la cal con la que el asesino la cubrió para evitar los olores ayudó también a presérvalo en cierta forma. Desde luego, el ambiente seco de la zona contribuyó un poco. El cadáver tenía gran parte de la piel apergaminada y seca adherida a los huesos_ dijo para luego darle otra profunda calada a su cigarrillo.

Laura lo recordaba a la perfección, aquel pie dislocado, torcido en una posición aberrante e imposible, tenía la piel de color pardo, pero estaba casi intacta.

_Fue de allí que tomamos muestras de ADN. Para nuestra suerte, funcionó a la perfección. Ahora solo necesitábamos encontrar a alguien con quien compararla. Estuvimos indagando quienes vivieron en esa casa y en la zona allá por los años cincuenta. Ya que el cadáver llevaba bajo la casa aproximadamente setenta años. _ dijo Gutiérrez.

 Los observó de nuevo por unos segundos tratando de encontrar algo en ellos que le indicara lo que estaban escondiendo. No vio nada más que incredulidad y aturdimiento.

 _No fue difícil saber por dónde teníamos que dirigirnos, ya que una mujer desapareció de esa casa en 1952_ continuó diciendo_ Ahora debíamos cerciorarnos buscando a algún pariente. Sabíamos que era difícil después de tantos años, pero todo fue como la seda. Hallamos a una de sus sobrinas que aún vive e hicimos la prueba. Como era de esperarse en este caso comparten el 12,5 por ciento de la carga genética, es lo mejor que teníamos. Además, nos proveyó de varias fotografías de Linda comprobando que ella era su tía. _ dijo con aire de suficiencia.

Laura estaba fascinada, al fin estaba obteniendo respuestas.

_La sobrina nos contó también, la larga lista de maltratos a la que su tía fue sometida por su esposo, John Williams, al parecer todos en la familia estaban enterados, pero nadie hizo nada al respecto. En aquella época era común que el esposo disciplinara a la mujer algo descarriada_ dijo haciendo gestos de comillas con sus dedos, mientras las cenizas de su cigarrillo caían sobre el escritorio _ Esto lo comprobamos con las innumerables fracturas que sufrió la mujer a lo largo de su vida. Sin contar con las fracturas que sufrió el día de su muerte y al ser arrastrado su cuerpo por ese estrecho pasaje en el que se convirtió su tumba por setenta años.

Alejandro se puso de pie, de pronto se sentía agobiado e inquieto, eran muchas revelaciones juntas.

Gutiérrez continuó con su relato. Estaba disfrutándolo de la situación.

 _Con esto estamos casi seguros de que Williams la asesinó. De lo que no estamos seguros es cual fue el motivo. Lo más probable es que se le pasara la mano, y en la desesperación no encontró mejor idea que meterla bajo la casa y decir que ella lo había abandonado.

Laura y Alejandro se miraron por unos segundos pasmados con las nuevas revelaciones.

_Lo malo es que William ya no está para poder encararlo_ dijo Laura.

_ ¿Cómo sabe que William está muerto? _ preguntó Gutiérrez mirándola fijamente a los ojos.

Laura se alarmó y de inmediato se puso en guardia. No le diría a Gutiérrez que sabía que Williams estaba muerto, porque su fantasma la perseguía hasta en sueños.

_Por lógica, si aún viviera tendría más de cien años_ dijo ella.

Gutiérrez asintió en silencio.

_Bueno, les dije todo lo que sé_ dijo el policía_ ahora les toca a ustedes.

Alejandro suspiró un par de veces antes de entregarle a Gutiérrez un folder con todos sus descubrimientos.

_Esto es lo que tenemos_ dijo.

El policía lo miró con el ceño fruncido sin comprender.

_En ese folder encontrará todo lo que sabemos sobre Linda Williams.

_ ¿Eso quiere decir que ustedes sabían a quién pertenecía el cuerpo? _ preguntó sorprendido.

_No estábamos seguros, pero teníamos nuestras sospechas_ confirmó Alejandro.

El policía estudió detenidamente, toda la documentación que tenía entre sus manos.

_Hay mucha información aquí, veo que algunas de ellas concuerdan con el informe del forense. Como las fracturas, pero no dice nada de que Linda estuviera embarazada y menos que diera a luz.

_Tal vez lo estuvo antes de llegar al Perú_ aventuró Laura.

_Su sobrina no recuerda que ella hubiese estado embarazada o que perdiera algún bebé_ dijo Gutiérrez.

Laura suspiró confusa.

_Lo que no entiendo es porque tenían toda esta información, y de donde la sacaron_ dijo el policía.

_Tengo algo de tiempo libre y descubrí un enorme sótano debajo de las oficinas de la compañía_ explicó Alejandro_ Allí hay un sin número de documentos archivados desde varias décadas atrás. Un día me puse a leer algunos y me percaté de que al encargado de los archivos le gustaba hacer su propia investigación y tenía sus sospechas sobre lo que le había pasado a Linda. Fue así como supusimos que ella no había desaparecido.

_Entiendo, pero hay algo que aún no me explica_ dijo Gutiérrez mientras apagaba la colilla de su cigarrillo en un cenicero con forma de pulmones que descansaba sobre el escritorio a su derecha. Las cenizas daban una idea bastante clara de como se vería el interior de los verdaderos pulmones del policía.

Alejandro y Laura se volvieron a mirar, parecían algo nerviosos.

_ ¿Qué más desea saber? _ preguntó Laura.

_ ¿Cómo supieron dónde estaba escondido el cadáver?

_Solo fue intuición_ mintió el abogado_ si ella no se había ido con un amante como dijo el esposo, lo más probable era que haya sido asesinada a manos de Williams. Además, si nadie lo vio trasportando un cadáver ¿Dónde cree que la habría escondido?

_Dentro de su misma casa_ contestó el policía.

_Ahí lo tiene_ dijo el abogado extendiendo las manos como si fuera un mago que acababa de hacer un prodigioso acto de magia.

_Perfecto, pero no entiendo porque no acudieron antes a la policía, ¿por qué esperar a levantar el piso?

_Porque nadie nos iba a tomar en serio si íbamos con esta loca historia_ contestó Laura_ además, era un asesinato que ocurrió hace setenta años ¿A quién le importaría? Habiendo tantos casos actuales que necesitan atención.

Gutiérrez asintió pensativo. Alejandro pensó que el policía por fin había quedado satisfecho con sus explicaciones.

_ Debo reconocer que han hecho un excelente trabajo desentrañando esto_ dijo el comandante.

_Eso se debe a Alejandro_ dijo ella con una sonrisa agradecida y orgullosa_ yo solo lo apoyé en lo que podía.

_Está bien, creo que ya no tengo preguntas. Solo queda una cosa.

Alejandro y Laura observaron al policía esperando a que se explicara.

 _Nunca sabremos lo que pasó con el bebé de Linda. Aunque es probable que lo haya perdido por los maltratos de su esposo y lo calló llevándose el secreto a la tumba.

Ambos asintieron en silencio.

_ ¿Qué será del cadáver? _ preguntó Laura.

_Su sobrina la sepultó en su pueblo natal, ya descansa en paz.

Laura asintió y en ese momento, su corazón se sintió liberado y ligero.

_Señor Quesada_ dijo el policía.

Alejandro lo miró interrogante.

_Arruinó el piso por gusto_ dijo con una sonrisa divertida.

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