Casa 110 (fragmento)

XIII

Richard decidió ir a Tarma por unos días para dejar que Laura pensara en su propuesta y resolviera lo que tenía pendiente con el abogado. Por que de algo estaba seguro, había un enorme elefante entre ellos, no sabía exactamente de qué se trataba, pero definitivamente era algo grande, pensó. La renuencia de Laura a hablar sobre el tema, fue lo que lo convenció de ello. Estaba intentando proteger algo que era muy importante para ella.

Laura no esperó mucho para buscar a Alejandro después de que Richard se fuera. Eran las diez de la mañana de un magnífico día de domingo y consideró que el abogado ya había dormido lo suficiente antes de enfrentarla. Tocó a su puerta decidida, pero solo los ladridos de Andy le respondieron. Suspiró nerviosa y volvió a golpear a la puerta. Oyó ruidos en la habitación de Alejandro y su corazón se aceleró, poco después, el abogado abría la puerta y la miraba con ojos vacíos. Tenía el pelo negro alborotado, la barba crecida de dos días le enmarcaba el rostro a la perfección. Sus ojos estaban rojos por la resaca, pero le brillaban intensamente. Solo vestía un par de shorts y una camisera mangas cortas que dejaban adivinar sus músculos debajo de la tela. Se veía arrebatadoramente sexy, que olvidó por completo para que había ido a buscarlo.

_ Pensé que estabas ocupada con tu esposo _ dijo él y de inmediato se arrepintió de lo que dijo. Sonaba celoso y enfadado.

_Exesposo_ aclaró ella_ Viajó a Tarma por unos días.

Alejandro asintió frunciendo los labios. Se veía distante e indiferente.

_Necesito hablar contigo_ dijo ella_ ¿puedo pasar?

_La verdad es que me despertaste, llegué tarde anoche y necesito descansar. _ dijo, su voz sonaba áspera y algo ruda.

Laura bajó la mira a sus pies, él la trataba con tanta indiferencia que las lágrimas se le agolparon en los ojos de inmediato.

_ ¿Dónde estuviste anoche? _ se oyó preguntando.

_Salí con unos amigos de la oficina_ respondió él.

_Llegaste muy tarde_ dijo ella _ estaba preocupada, te llamé varias veces y tenías el teléfono apagado.

_ No pensé que querrías hablar conmigo, estabas muy ocupada con tu esposo.

_Exesposo_ dijo ella sin mirarlo a los ojos, las lágrimas la amenazaban.

_No me pareció eso ayer_ dijo y volvió a arrepentirse de lo que dijo.

_Lo que viste, no es lo que parece_ dijo ella con la voz entrecortada.

_La verdad, no tienes que explicarme nada_ dijo él y sintió un enorme peso en el pecho.

_Por favor, ¿puedo pasar? _ preguntó en un susurro.

Alejandro hizo un gesto de resignación con las manos y se hizo a un lado. Quería parecer indiferente con ella, pero la realidad era que estaba a punto de desplomarse, no se encontraba preparado para enfrentarla en ese momento. Ella no se sentó, él tampoco le ofreció asiento. Se quedaron parados en medio de la sala, uno frente al otro.

_Mi madre le pidió a Richard que viniera a verme_ explicó_ está preocupada por mí, me siente distante y retraída, dice que he cambiado desde que estoy aquí.

_Es comprensible_ respondió él.

_Richard quiere que regrese a casa_ dijo concentrándose en sus manos.

_Tal vez sea lo mejor_ respondió Alejandro poco después.

Laura lo miró a los ojos solo unos segundos y luego volvió a concentrarse en sus manos.

_Lo estoy considerando seriamente_ dijo_ pero creo que también deberías irte.

Él le dedicó una media sonrisa triste e incrédula.

_No tengo porque irme_ contestó_ ya no tengo motivos para irme_ agregó y le dedicó una mirada fría y triste.

_Por favor, Alejandro, créeme, lo mejor sería que te fueras.

Alejandro suspiró frustrado y puso los ojos en blanco.

_Si es eso todo lo que viniste a decirme, me gustaría regresar a la cama_ dijo señalándole la puerta.

Laura ya no pudo con el peso que cagaba y empezó a sollozar. Alejandro se quedó paralizado, perplejo y aturdido, de pronto la vio vulnerable y muy susceptible.

_Por favor no llores_ dijo cuando pudo reaccionar.

Como respuesta, cayeron más lágrimas, lentas, lacerantes y calientes por la mejilla de la psicóloga.

_Lo siento, no puedo evitarlo_ dijo tratando de secarse las lágrimas con el dorso de su mano derecha.

No dejó de llorar mientras Alejandro la rodeaba entre sus brazos acunándola, pero entonces, el abogado pareció vacilar, debió haber recordado algo, su expresión era el de un hombre que había presenciado una escena no muy agradable hacía poco tiempo.

_ ¿Aún lo amas? _ preguntó, reteniendo el aire en sus pulmones.

Laura no pudo moverse, ni responder de inmediato. Sabía muy bien la respuesta a esa pregunta, no temía dársela, pero si temía la pregunta que vendría a continuación.

_No_ respondió poco después aún entre sollozos_ hace mucho tiempo que dejé de amarlo.

Alejandro bajó la mirada buscando los ojos de Laura.

Ella adivinó en los ojos del abogado, una chispa de fuego ardiente de esperanzas.

_Pero aún así, estuvo a punto de besarte_ dijo él.

Laura se sintió culpable, no pudo mirarlo a los ojos.

_Me dijo que no me había olvidado, que quería volver a intentarlo_ explicó ella.

_Y estuviste de acuerdo_ aseveró el abogado con un gesto de desconsuelo.

Ella negó con la cabeza.

_Andy llegó justo en el momento en que iba a decirle que yo…_ y dejó la frase inconclusa.

Empezó de nuevo a llorar, estaba hecha un lío, su vida era una locura, y ya no podía con todo lo que sucedía. Alejandro la volvió a abrazar contra su pecho, no podía evitarlo, sentía debilidad por ella.

_Odio llorar_ dijo_ siempre me consideré una mujer fuerte e independiente, pero todo esto me sobrepasa.

_No tiene porque ser todo una tragedia_ dijo él_ tal vez si aceptas la verdad las cosas mejoren para ti.

_ ¿De qué verdad me estás hablando? _ preguntó ella confusa.

_Tal vez sigues enamorada de Richard_ contestó Alejandro con la voz entrecortada_ es por ello por lo que nunca has querido rehacer tu vida con otra persona.

Laura se separó de él bruscamente, como si alguien hubiese acercado a ella un metal al rojo vivo. Se veía alarmada e inquieta.

_ ¡No estoy enamorada de él! _ dijo enfática.

Alejandro encogió los hombros desconcertado. Laura se movió inquieta de un lado a otro, con una mano en la cintura y la otra sobre sus labios.

_Hay cosas que aún no estoy dispuesta a decir, pero quiero que te quede muy claro que no estoy enamorada de Richard_ volvió a repetir.

Alejandro asintió lentamente, no dijo nada, pero por su expresión quedaba claro que le alegraba mucho oírlo.

_Entonces, ¿te irás con él? _ preguntó.

Ella suspiró profundamente, estaba cansada física y emocionalmente.

_Debería hacerlo_ dijo casi en un gemido.

_Laura te siento extraña, ¿porque no me dices que sucede? _ le pidió.

Laura levantó la mirada y observó los ojos desconcertados de Alejandro. Se dejó caer en el sillón de la sala y empezó a sincerarse.

XIV

_No me pasará nada_ dijo el abogado después de que ella le confiara su mayor temor.

_No puedes estar seguro de eso_ contestó ella.

_Claro que lo estoy, una vez dijiste que si John pudiera hacerte daño ya lo habría hecho. Solo está tratando de amedrentarte.

_Recuerdo que te dije eso, fue justo antes de que casi muriera asfixiada debajo de la casa 110_ dijo ella con ojos perturbados.

_Eso no tuvo nada que ver con John_ dijo Alejandro_ fuiste tu quien decidió meterse debajo de la casa. Y casi mueres asfixiada por falta de oxígeno. No tuvo nada que ver con John_ volvió a repetir.

Laura se quedó en silencio sopesando las explicaciones de Alejandro, pensó que él tenía razón, pero no podía arriesgarse.

_De todas maneras, no pienso correr el riesgo_ dijo ella.

Alejandro le dedicó una de sus mejores sonrisas ladeas, que aceleró el corazón de su vecina.

_Soy yo quien toma esa decisión_ contestó.

Ella quiso protestar, pero él levantó el dedo índice de su mano derecha en señal de silencio.

_Si es eso lo que te preocupa, quiero que tengas en claro que no pienso irme, me quedaré aquí e investigaré mientras tú regresas a Maine.

_No voy a irme dejándote solo aquí_ dijo ella.

_Pues está decidido entonces_ dijo el abogado_ nos quedamos.

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