Figueres, noviembre de 1920.

I Con la mente atestada por casi todas las deterioradas emociones que un hombre es capaz de experimentar: odio, cólera, pérdida, desesperación, temor, frustración, Alexander conseguía mantener un delicado equilibrio psicológico. La oscuridad de la noche oprimía contra las ventanas de la casa desierta, desierta por la ausencia de Tatiana. Constantemente se detenía a verSigue leyendo «Figueres, noviembre de 1920.»

Figueres, España, Setiembre de 1920.

I Contra todos los devastadores pronósticos del doctor, Tatiana aún seguía viva. Tal vez algo tenía que ver con la presencia de Alexander, o con los esmerados cuidados que le prodigaba, o simplemente con el amor. Había días mejores que otros, y cuando esto sucedía, salían a pasear por patio de baldosas azules. Tatiana tomadaSigue leyendo «Figueres, España, Setiembre de 1920.»

Figueres, España, Julio de 1920.

I El viaje desde Vladivostok hasta Figueres, le había tomado mucho más tiempo del que él había supuesto. Desembarcó en la estación y con pasos apresurados se dirigió a la pequeña casa que ocupaba Tatiana. Se hallaba exultante y optimista. Al fin se hallaba libre de obligaciones, libre de compromisos. Aunque los compromisos y lasSigue leyendo «Figueres, España, Julio de 1920.»

Figueres, España, octubre de 1919.

I Echada en su cama, Tatiana oía el viento de octubre que tarareaba afuera, arrastrando las últimas hojas secas de la temporada, introduciéndose por las viejas rendijas de las ventanas. Observaba el recorrido de la media luna por el cielo cubierto de estrellas, mientras su corazón anhelaba a Alexander. Su visión se hizo de prontoSigue leyendo «Figueres, España, octubre de 1919.»