ALEJANDRO II El hotel parecía desierto, no había visto ni oído a nadie mientras bajaba las escaleras, lo cual la inquietó un poco. Tampoco se había hecho una idea del hombre que la había recibido, al principio le cayó mal, pero luego, cuando se ofreció a llevarla a comer pensó que tal vez no eraSigue leyendo «CASA 110»