San Lorenzo, setiembre de 1955 I Las personas siempre piensan en el dolor físico y espiritual de los enfermos, pero Kataryna se preguntó porque nunca piensan en el dolor de las personas cercanas a ellos. La incertidumbre, la impotencia y la desesperación pueden llegar a ser agotadores, abrumadores o incluso tormentosos. Kataryna se preguntó queSigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»
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HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)
San Lorenzo, junio de 1955. I El tiempo parece trascurrir lentamente cuando se tiene la certeza de que quedan pocos días de vida y lo que uno desea fervientemente es que ese día llegue de una vez por todas. Y con el lento paso del tiempo se acentúa también el desgastante del calvario físico ySigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»
Historias Entrelazadas (Kataryna y Alexaner)
San Lorenzo, Paraguay marzo de 1955. I Alexander tuvo un par de meses relativamente buenos, si lo comparaba con los anteriores claro está. Aún no había visitado al médico y había llegado a pensar que no necesitaría hacerlo después de todo. Un par de veces llegó a pensar que no le pasaba nada en realidad,Sigue leyendo «Historias Entrelazadas (Kataryna y Alexaner)»
HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)
San Lorenzo, Paraguay, invierno de 1954. I Llevaban viviendo en la Escuela de Agronomía poco más de un año. Felipe estudiaba electrónica y en sus tiempos libres se dedicaba a su primera pasión, la música. Alexander parecía encantado con su nuevo trabajo, tenía una inclinación natural hacia la docencia. Pensó que su vida hubiese trascurridoSigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»
HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)
Asunción, 4 de mayo de 1954 I Alexander dejó el Lido bar poco antes de la ocho de la noche y se dirigió hacia la estación del tranvía ubicado a pocos pasos de la Plaza Uruguaya. Con las manos embutidas en los bolsillos de su pantalón caminó sin prisa. El tranvía saldría en poco másSigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»
HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)
San Lorenzo, Paraguay, abril de 1953. I El sol de poniente convertía los rieles del ferrocarril en líneas ardientes de color rojo anaranjado y parecía encuadrar el cartel que tenían justo delante. “Estación Central del Ferrocarril de Asunción” “Bienvenidos a Asunción” “Población: 210.745 habitantes” La luz del crepúsculo cayó sobre los ojos azules deSigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»
HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)
Puerto Casado, primavera de 1952. I Valentina crecía con los rasgos encantadores que rebosan en los niños de dos años: articulación imperfecta y jocosa, el inalterable deseo de hacer siempre su voluntad, incansables travesuras, enredos y alborotos a montones, desbordante y contagiosa alegría. Tenía los ojos pardos brillantes y vivaces, la cabeza cubierta de unaSigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»
HISTORIAS ENTREAZADAS (Kataryna y Alexander)
Puerto Casado, Paraguay 1950. I Las paredes del despacho de “La Chaqueña” aparecían cubiertas de libros. A un lado había una chimenea de piedra alta bruñida, recortada contra la pared, como un signo hecho con una tiza negra sobre una pizarra blanca. En el interior ardía el hogar al tiempo que crepitaba la madera. EnSigue leyendo «HISTORIAS ENTREAZADAS (Kataryna y Alexander)»
Historias Entrelazadas(Kataryna y Alexander)
Puerto Casado, Paraguay 1949. El cielo había adquirido un color índigo que pronto se tornaría violeta mientras el crepúsculo se cernía sobre Puerto Casado, cuando Alexander dejó la fábrica y se encaminó a su vivienda. Una suerte de caserón de singular arquitectura, con ocho anchas y largas columnas de color azul claro y rojo queSigue leyendo «Historias Entrelazadas(Kataryna y Alexander)»
HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)
Puerto Casado, Paraguay 1948. I Una garza blanca descendió en el río. Se irguió junto a la orilla y permaneció inmóvil como si sus patas fueran las manecillas de un reloj detenidas luego de marcar las seis y media. Fijó sus ojos inquietos en Kataryna quien oteaba la rivera sentada en el verde césped conSigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»