San Lorenzo, setiembre de 1955 I Las personas siempre piensan en el dolor físico y espiritual de los enfermos, pero Kataryna se preguntó porque nunca piensan en el dolor de las personas cercanas a ellos. La incertidumbre, la impotencia y la desesperación pueden llegar a ser agotadores, abrumadores o incluso tormentosos. Kataryna se preguntó queSigue leyendo «HISTORIAS ENTRELAZADAS (Kataryna y Alexander)»
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Historias Entrelazadas (fragmento)
II Durante todo el día Kataryna se había sentido atormentada por pensamientos perniciosos y desmoralizadores. Por más que intentaba sacudirse las imágenes perturbadoras que agitaban su mente, regresaban a ella una y otra vez sin posibilidad de librarse de ellas. Un fuerte nudo se le había alojado en la garganta apenas Alexander y sus hombresSigue leyendo «Historias Entrelazadas (fragmento)»
Figueras, julio de 1921.
I Regresó a Figueres unos días después. La casita en la que Tatiana había vivido sus últimos años, le parecía más solitaria que nunca y el chirrido de los goznes oxidados de la puerta se oían más fuertes que en otros tiempos menos desolados. Un objeto, un olor bastaban para sumirlo en profunda tristeza ySigue leyendo «Figueras, julio de 1921.»
Londres, Inglaterra, abril de 1921.
I Cualquier observador podría haber supuesto que la serie de eventos que estaba a punto de desencadenarse en la vida de Alexander parecían casuales, pero en realidad lo eran solo en apariencia. En realidad, le había llevado casi cinco meses de investigaciones, seguimientos, pago de sobornos a jueces, abogados y fiscales. Atravesó países, navegó ríos,Sigue leyendo «Londres, Inglaterra, abril de 1921.»
Figueres, noviembre de 1920.
I Con la mente atestada por casi todas las deterioradas emociones que un hombre es capaz de experimentar: odio, cólera, pérdida, desesperación, temor, frustración, Alexander conseguía mantener un delicado equilibrio psicológico. La oscuridad de la noche oprimía contra las ventanas de la casa desierta, desierta por la ausencia de Tatiana. Constantemente se detenía a verSigue leyendo «Figueres, noviembre de 1920.»
Figueres, España, Setiembre de 1920.
I Contra todos los devastadores pronósticos del doctor, Tatiana aún seguía viva. Tal vez algo tenía que ver con la presencia de Alexander, o con los esmerados cuidados que le prodigaba, o simplemente con el amor. Había días mejores que otros, y cuando esto sucedía, salían a pasear por patio de baldosas azules. Tatiana tomadaSigue leyendo «Figueres, España, Setiembre de 1920.»
Figueres, España, Julio de 1920.
I El viaje desde Vladivostok hasta Figueres, le había tomado mucho más tiempo del que él había supuesto. Desembarcó en la estación y con pasos apresurados se dirigió a la pequeña casa que ocupaba Tatiana. Se hallaba exultante y optimista. Al fin se hallaba libre de obligaciones, libre de compromisos. Aunque los compromisos y lasSigue leyendo «Figueres, España, Julio de 1920.»
Figueres, España, octubre de 1919.
I Echada en su cama, Tatiana oía el viento de octubre que tarareaba afuera, arrastrando las últimas hojas secas de la temporada, introduciéndose por las viejas rendijas de las ventanas. Observaba el recorrido de la media luna por el cielo cubierto de estrellas, mientras su corazón anhelaba a Alexander. Su visión se hizo de prontoSigue leyendo «Figueres, España, octubre de 1919.»
Figueres, España, agosto de 1918.
I Alexander observó su reflejo en el espejo del baño. Consideró que era tiempo de afeitarse y se frotó la mejilla con el reverso de la mano que sostenía un cigarrillo encendido sintiendo a contrapelo la barba crecida, mientras caían cenizas sobre el lavabo. Enseguida, decidió afeitarse. Apagó el cigarrillo con un chorro de aguaSigue leyendo «Figueres, España, agosto de 1918.»
En algún alejado lugar de la campiña sureña francesa, marzo de 1918.
(Fragmento de Historias Entrelazadas) I Alexander Ivanov se hallaba de pie frente a la agradable chimenea cuyo fuego hacía crepitar la leña mientras ardía. Las largas lenguas anaranjadas parecían representar una danza hipnótica iluminando su cansado rostro confiriéndole un aspecto fantasmagórico. Sus ojos fijos en ellas y su mente a miles de kilómetros de distanciaSigue leyendo «En algún alejado lugar de la campiña sureña francesa, marzo de 1918.»